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08/10/2010
LA NUEVA ESPAÑA: LOS INDIANOS DE BOAL
Los indianos de Boal
IGNACIO GRACIA NORIEGA
Existe una geografía de la emigración indiana, ensayada, entre los primeros, por Luis Alfonso Martínez Cachero, en la que se señalan los lugares de destino y los concejos de procedencia. La emigración fue especialmente intensa durante la segunda mitad del siglo XIX y el primer tercio del siglo XX. «La cadena migratoria que se fue formando estableció un puente entre los pueblos y los lugares del Principado y las ciudades americanas -escribe Rafael Anes-. El emigrado que desde América atraía a sus parientes y convecinos explica, también, algún importante movimiento emigrador puntual a lugares determinados del continente americano».
El primer punto de destino, y el principal, era Cuba, cuya situación insular y política (continuaba siendo colonia española durante buena parte del fenómeno emigratorio) le permitía actuar como gran distribuidor de emigrantes, por la propia isla y hacia el continente. Otro caso era el de los que iban al Sur, Argentina y Chile. Las metas por el Norte eran, además de Cuba, que, como queda dicho, muchas veces era etapa, Puerto Rico, Santo Domingo, sur de los Estados Unidos (donde se hablaba y se sigue hablando español) y México, que está ahora en el primer centenario de su revolución (el 5 de octubre de 1910 Francisco Ignacio Madero proclamó en su «plan de San Luis» el principio de no reelección y el fraudulento nuevo triunfo electoral de Porfirio Díaz), que derivó institucionalizándose y, aún más, no se sabe si acabó o acabó como el rosario de la aurora.
Boal figura entre los concejos asturianos de emigración más activa. Los indianos hicieron en tierras boalesas obras formidables, tanto en el aspecto cultural y asistencial como en el del ornamento arquitectónico, del que es muestra destacada la sorprendente «Villa Anita», en la capital municipal. Ahora los boaleses pretenden incrementar ese acopio cultural erigiendo un monumento a los indianos, obra del escultor Favila. Los indianos no sólo fueron grandes patrocinadores de la arquitectura, sino también de la escultura. El conjunto escultórico promovido por la Asociación Cívica de Naturales, Vecinos y Amigos de Boal es un homenaje a los indianos boaleses y, en ellos, a la emigración asturiana a las Américas. Esa gesta épica y en muchos casos anónima que trajo a Asturias grandes beneficios materiales y, sobre todo, instrucción. Gracias a las remesas de los indianos, a su patriotismo de buena ley, a la vez español y localista, «se procedió a librar al campo, primero, de la ignorancia, del analfabetismo», según escribió un boalés ilustre, Celestino Álvarez. Ahora es hora de corresponder, siquiera mínimamente, la deuda.